sentarse sobre una duna

Carmen Gómez Juste me regaló el libro Amyntas justo hace una semana. Lo hizo tras un arroz negro buenísimo que compartimos frente al mar de la Barceloneta en mi último viaje a Barcelona. Ayer me envió un mail con anotaciones sobre partes del mismo. Además me lo dedicó con este fragmento de "El Principito":
"Yo siempre he amado el desierto.
Uno puede sentarse sobre una duna de arena
sin ver ni escuchar nada.
Y, sin embargo,
siempre hay algo que brilla en el silencio."
Antoine de Sant-Exupéry
Ayer noche fui a una cena con los amigos. También vinieron un par que hacía tiempo que no veía. Fue genial. Fue compartir buenos momentos, mis propias y calmadas aguas , así como muchas risas. Luego salimos y ... al regresar dormí como nunca. Qué bueno !
La cena fue en casa de uno de ellos, que cocina como los ángeles, al que quiero un montón y que un día, hace tiempo y a colación sobre algo que estaba pasando, me dijo eso de: "Si deseas algo con mucha fuerza, déjalo en libertad. Si vuelve a ti será tuyo para siempre. Si no regresa es que no tenía que ser desde el princio". Lo he recordado justo ahora, cuando el mar está sereno y sigo abierto a que la complicidad continúe.
Hoy toca sol, comer con otro amigo y luego ya veremos. Creo que hoy dejaré descansar al lápiz... o no... que nunca tengo esto muy claro ;-)
Mientras tanto, en Sevilla, comienza la Semana Santa con la que me he criado, a la que hace años que no voy, y que algún día, cuando tus olas se calmen, me gustaría mostrarte desde mis propios ojos de cómplice amigo.
Continuará...
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