ponga un santo en su vida, tercera y última parte

Tercer y último día de la convocatoria de septiembre para las pruebas de acceso a la universidad. Hoy es la jornada en la que se realizan los exámenes que coordino y para los que pongo las preguntas. Se trata de las opciones propias del bachillerato logse opción artes.
Hoy, quizás porque estoy liado con esta serie sobre el santoral que tenemos, me viene a la memoria una anécdota de hace unos años. Fue en estas mismas pruebas.
Resultó que en el ejercicio de técnicas de expresión gráfico plásticas una alumna me pidió ir a llenar su bote con agua para limpiar los pinceles. Le dije que sí pero también le pregunté que porqué no usaba ese otro bote que tenía cerrado sobre la mesa y que contenía algo parecido al líquido elemento.
Me contestó que era imposible pues eso no era agua sino agua bendita que le habían traído de no sé donde y que era milagrosa. La dejé estar.
Más tarde, al estar terminado el examen, cogió el agua bendita, la metió en un difusor, roció su trabajo (creo recordar que era una aguada) y vi como poco a poco su cara de satisfacción se tornaba en desespero.
Parece que el agua bendita que usó no le convirtió el ejercicio en un éxito sino en todo un borrón.
Y es que, a veces, los milagros… no existen.
Continuará…
Soy hijo del tiempo que corremos y de los padres que me parieron. Uno de ellos, en concreto mi madre, me enseñó que en el estudio (ella también es profesora) no existe más santo que San Estudio….








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